Encontramos en gran parte de nuestra geografía restos de iglesias rupestres altomedievales, mientras que la documentación que nos ha llegado de esa época confirma la existencia de un importante movimiento cenobítico y eremítico desde los primeros tiempos de la cristianización de Hispania, con fases de gran actividad durante la monarquía toledana y durante los primeros siglos de la Reconquista, que se extinguió en el siglo XI.

Descripción general de eremitorios